La Catedral de la Major es mucho más que un edificio religioso; es un símbolo de apertura y riqueza arquitectónica. Este impresionante monumento, que domina el barrio de la Joliette, encarna las ambiciones de la ciudad foca desde el Segundo Imperio. Su historia, que mezcla influencias bizantinas, góticas y románicas, hace de este lugar un imprescindible durante su visita a Marsella. Sígame para descubrir los tesoros escondidos de la Major, desde sus mosaicos antiguos hasta su panorama asombroso sobre el Mediterráneo 🌊.
La ambición de Napoleón III: hacer brillar Marsella
Fue en 1852, cuando Marsella florece como uno de los principales puertos de Francia, que Napoleón III decide modernizar la ciudad. Admirando su vitalidad, desea transformar la ciudad portuaria en un centro de intercambios y cultura. Lleva a cabo proyectos colosales: la Calle de la República, el Palacio de la Bolsa, y por supuesto, la Catedral de la Major. Esta elección de construcción grandiosa respondía a una necesidad de monumentalidad, apertura al mundo e influencia exterior.

La ubicación de la Major no es casual. El nuevo edificio se erige sobre las ruinas de la Vieja Major, una hermosa iglesia románica del siglo XII, que a su vez fue construida sobre una iglesia paleocristiana. Aunque la Vieja Major ha sido parcialmente destruida, aún conserva una nave y un ábside que se pueden admirar hoy, testigos silenciosos de los siglos pasados.
Una arquitectura de influencias bizantinas y orientales
La construcción de la Major se extiende por casi 40 años, de 1852 a 1893, movilizando a varios arquitectos talentosos, entre ellos Léon Vaudoyer, Henri-Jacques Espérandieu y Henri-Antoine Révoil. Inspirada por el estilo bizantino, la catedral presenta cúpulas y domos que recuerdan a Oriente. Las piedras verdes de Florencia alternan con las piedras blancas de Calissane, otorgando al edificio un aspecto único e imponente.
Desde la entrada, se queda impactado por sus dos torres esbeltas de 60 metros, y su longitud impresionante de 142 metros. En el interior, la riqueza de los materiales, en particular el mármol blanco de Carrara y el porfido rojo (una piedra volcánica), atrae la mirada. Los mosaicos de la nave, de influencia bizantina, representan escenas bíblicas, y la gran cúpula central, flanqueada por cuatro más pequeñas, inunda el espacio de una luz suave gracias a las numerosas ventanas geminadas.

Algunos datos clave
- Longitud: 142 metros
- Altura bajo la cúpula: 70 metros
- Capacidad: hasta 3 000 personas
Una experiencia única: conciertos y visitas guiadas
Si la Catedral de la Major impresiona por su arquitectura, también fascina por su acústica excepcional. Asistir a un concierto de órgano aquí es una experiencia cautivadora, gracias a una acústica que amplifica la música de manera mágica. Se organizan regularmente visitas-conferencias, ofreciendo una inmersión apasionante en la historia y los secretos arquitectónicos de este monumento.
No se pierda la estatua de Verónica en el tercer transepto, obra maestra de Auguste Carli, o el deambulatorio que rodea el coro, realzado con seis absidiolos con pavimento de mármol policromado. En la cripta, encontrará las tumbas de dos figuras destacadas de Marsella: Monseñor de Belsunce, heroico durante la peste de 1720, y el Cardenal de Mazenod.
El barrio Euromediterráneo: un nuevo rostro para la Major
Alrededor de la Major, el proyecto Euromediterráneo ha dado nueva vida al barrio. Las bóvedas bajo la catedral se han transformado en espacios comerciales, y monumentos vecinos como la Torres de San Juan, el MuCEM y la Villa Mediterráneo están a un paso. Por la noche, la Major se ilumina, ofreciendo un espectáculo visual impresionante y una vista magnífica del mar.

Este barrio, bien comunicado por el transporte público, también cuenta con un estacionamiento de 750 plazas, y un acceso fácil desde las autopistas subterráneas circundantes. Además, su proximidad a los muelles permite embarcar en numerosos barcos de crucero, un punto de partida perfecto para explorar el Mediterráneo.
Una tradición marsellesa: la procesión de la Asunción
Cada año, el 15 de agosto, la Procesión a la Madonna anima las calles de Marsella. La estatua dorada de la Virgen sale de la Major y recorre las callejuelas del Panier, barrio emblemático muy cercano. Este momento, tanto espiritual como festivo, reúne a los habitantes y visitantes en un ambiente único.
La Catedral de la Major, joya arquitectónica y símbolo de la historia marsellesa, le ofrece un viaje a través de las épocas. Ya sea que usted sea un apasionado de la historia, un amante de los conciertos o simplemente un curioso, ¡no se pierda este imprescindible durante su próxima escapada a Marsella!